La Fundación Rodolfo Benito Samaniego ha hecho coincidir este año la entrega de la VI Edición de Premios Anuales a los valores de Convivencia y a la Innovación Tecnológica con el sexto aniversario de los atentados del 11-M en Madrid. En la edición de este año, Eduard Punset recibió ayer uno de los tres galardones que otorgó la Fundación.
Dejadme dar las gracias a los centenares de fans ilustres y especialistas que respondieron a mi ruego de reflexionar conjuntamente sobre los calificados de ni-ni. Ni estudian ni trabajan. La respuesta ha sido tan llena de esplendor y sabiduría que estoy dándole vueltas a cómo podemos transformar esta avalancha en un activo que sirva a los demás. Yo quisiera ahora anticiparos, únicamente, algo que me han sugerido vuestras contribuciones.
Medio: XLSemanal
Con motivo del próximo lanzamiento del libro de Eduard Punset El viaje al poder de la mente, la revista XLSemanal dedica esta semana 10 páginas, portada incluida, al divulgador. La periodista Ana Tagarro mantiene una extensa charla con Punset en torno a su próximo libro.
Destacado:
Tienes más posibilidades de acertar tus decisiones si te guías por la intuición y no por la razón. En época de crisis, como ésta, aún más. ¡Hay que arriesgar, cambiar de opinión!
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Descargar El misterioso poder del cerebro
Acabo de recibir la invitación que transcribo más abajo. Antes de responder aceptando reflexionar sobre la generación de los ni-ni quisiera conocer el parecer de aquellos de nuestros lectores y fans en Facebook que son ni-ni, de los que sin serlo tienen familiares que se adscriben a este colectivo o tienen, por último, ideas formadas al respecto. Creo que puede ser una reflexión fruto de las redes sociales y de la interacción multidisciplinar que puede ayudar a los demás a saber que nos pasa por dentro.
¿Qué es lo que le importa a la inmensa mayoría? Su bienestar depende –es lo que sugieren los mejores estudios académicos– de poder ejercer un mínimo control sobre su vida y su trabajo. No el Gobierno, sino ellos mismos. A la mayoría le gusta saber que no todo está en manos de la maquinaria administrativa o corporativa.
El tabú, la incomprensión social y la falta de espacios donde hablar sobre qué nos pasa por dentro no hace más que exacerbar el sufrimiento de las personas. En los EUA, entrevisté a uno de los principales expertos del mundo en suicidio quien me explicaba que la solución a estos problemas suele ser más sencilla de lo que la gente piensa. Poder hablar libremente y sin miedo al estigma de la incomprensión forma parte del camino que debemos seguir para ser una sociedad cada vez más feliz. Otros caminos pasan por ampliar las políticas de prevención.
Estudiando el comportamiento de los primates –lo siento, querido lector de la nueva década que acaba de inaugurarse–, estamos aprendiendo no sólo cómo funciona el proceso cognitivo de ellos, sino también el nuestro. Es más, nunca sabremos lo que es el conocimiento humano sin haber ahondado en lo que compartimos con los primates.
Medio: Levante
El periodista Víctor Romero publicó el 5 de febrero esta entrevista a Eduard Punset en el diario valenciano Levante, aprovechando la visita del divulgador a la ciudad con motivo de la presentación de la red social ClusTIC.
Destacado:
El desarrollo inteligente exige descomponer la inteligencia en sus partes esenciales y ser flexible. Hay humanos que no son flexibles y eso es muy grave en tiempos de crisis.
Los ritmos del cambio mental son más lentos que los del cambio institucional o los técnicos.
Medio: La Gaceta de los Negocios
Columna de Carlos Pecker publicada el 10 de febrero en La Gaceta de los Negocios, en la que el realizador elogia el programa Redes con detalle, repasando tanto la labor de Eduard Punset como la del equipo que se esconde detrás de cada capítulo.
Destacado:
(El programa) es un ejemplo de lo que se puede hacer para mejorar la cultura y la educación por medio de la televisión.
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Descargar Las redes de Punset
Importa más el impacto de los sentimientos abstractos que los físicos y concretos de la sed o el hambre. Los dolores causados por motivos sociales –como un desamor– o los placeres de igual naturaleza –como aprobar una oposición– activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo.


